El Niño Interior (2ª parte)

Todos salimos de la infancia muy resentidos de las heridas por las frustraciones y la carencia de amor (Claudio Naranjo)

ALGUNOS CONCEPTOS GENERALES:

  • Perdón hacia nuestros padres y perdón a nuestro niño interior.
  • Amor y Aceptación.
  • Coraje. Fortaleza. Crecimiento interior.

Puedes conocer más sobre el trabajo con tu Niño Interior en estas entrevistas que le realicé hace unos meses a la psicóloga profesional y experta en el niño interior Sonia Martín (conoce más de su Método NIDO aquí). Pincha en estos enlaces:

  • 1ª parte
  • 2ª parte (en el min 32 encontrarás un maravilloso regalo en modo de meditación guiada)

Cuando éramos pequeños o más jóvenes, reprochábamos o culpábamos a nuestros padres porque no nos dejaban salir, entrar, quedar con unos o con otros amigos o novios, estudiar una carrera que nos ilusionaba, llegar más tarde a casa, viajar al extranjero con amigos, etc. Y cuando crecemos, les seguimos culpando de nuestros traumas o bloqueos. Estoy haciendo una generalización, no quisiera ofender a nadie por ello. Obviamente no tiene que ser así para todo el mundo. Quiero dejarlo claro.

En una de mis formaciones desde que soy coach profesional, experimenté varias meditaciones guiadas para sanar a nuestro niño interior y al de nuestros padres. Y os aseguro que mi visión hacia ellos cambió muy notablemente.

Visualizar a mis padres como niños, pasando tanta escasez, sufriendo y sintiéndose solos ante las adversidades que pasaron, me ayudó a comprender por qué actuaron como lo hicieron cuando yo era pequeña. Con sus miedos, sus limitaciones y su amor incondicional hacia mí.

Cuando en otra meditación me vi a mí antes de los 10 años, empecé a encajar muchas de las piezas del rompecabezas de mi vida que antes no tenían sentido y que me habían marcado negativamente. Me vi interiormente (como los Navi de la película Avatar cuando se decían “Te veo” y se refería a que no sólo te veían con los ojos, sino con el alma). Me abracé. Me consolé. Y me sentí fuerte por dentro, como si realmente hubiera sanado una vieja herida profunda.

Según John Bradshaw (educador, consejero y orador motivacional, a quien se atribuyó la idea del “niño interior herido”, entre otros conceptos y autor del “De vuelta a casa: Recuperación y defensa de su Niño Interior”), hay que pasar por 7 fases o estadios a la hora de curar las heridas de nuestro niño interior:

  1. Confiar.
  2. Aceptar.
  3. Bloqueo.
  4. Ira.
  5. Tristeza.
  6. Remordimiento.
  7. Soledad.

(Información extraída de https://www.gestaltsalut.com/sanar-ni%C3%B1o-interior/)

Honrarás a tu madre y a tu padre

Cuando consigas ver a tus padres sin la carga que supone el concepto padre y madre, y consigas ver a las personas que hay ahí detrás, que fueron educados sin el concepto “emocional”, que lo hicieron lo mejor que supieron y pudieron. Mientras sintamos la necesidad de exigir que nuestros padres nos acepten, que entiendan y comprendan lo que hacemos y cómo lo hacemos, tendremos que mirarnos a nosotros mismos y ver si nosotros estamos haciendo lo mismo con nuestro niño interior. Si aceptamos los errores que cometió, si aceptamos las interpretaciones erróneas de cada experiencia que vivió, etc.

Tus padres no tienen la culpa de nada. Céntrate en ti. Coge un espejo. Y ponte a hablar con tu niño. Coge un papel. Escribe con tu mano dominante las preguntas que necesites averiguar y responde con la otra mano. Dile que ya estás aquí para acompañarle, que la persona que más necesitaba no era ni papá ni mamá, sino tú mismo. Explícale, acompáñale, quiérele, pasea de la mano con él.

Escribe una carta a tu padre y otra carta a tu madre. Con la letra de tu niño. Os comparto un ejemplo de carta que me llegó recientemente para sanar la relación con la madre y que libremente podéis adaptar en cada caso según vuestras circunstancias personales y familiares. (El siguiente texto lo podéis ver online aquí):

“Madre, necesito sanar contigo para poder vivir mi propia vida en armonía. Eres el canal que elegí para vivir esta experiencia física. Te escogí porque eras perfecta para mí. Gracias mamá, lo hiciste estupendo.

Mi niña herida ha estado muy resentida contigo durante todos estos años. Te cerré mi corazón desde hace mucho. Pero eso me ha mantenido atada al dolor, a un dolor que ya no quiero en mi corazón.

No soy tu víctima porque sé que hiciste lo mejor que podías con lo que tenías y sabías. Ahora estoy libre para crecer, evolucionar y reconciliarme contigo. Reconozco a la niña herida que hay en mí y aprendo a darle todo el amor y aceptación que no recibió de la forma que ella esperaba.

Me alejé de ti creyendo que con eso iba a evitar el dolor, pero el dolor de no sentirme amada tal y como soy, de no sentirme suficiente; me ha hecho ir por el mundo buscando un amor y aprobación que nadie podrá nunca darme y ello me ha hecho sufrir mucho.

He vivido demandando amor constantemente a través de “ser buena”, “ponerme hasta el final”, “dar de más”, buscar aprobación, permitir abusos, querer permanecer, lograr reconocimiento profesional, sufrir por lo que los demás digan o piensen de mí, etc.

Hoy estoy decidida a consolar y sanar a mi niña herida. Necesito reconectarme contigo porque a través de ti es que me reconecto con la vida y con toda mi fuerza interior.

Pido al gran espíritu poder ver a la mujer que eres sin juicios, poder ver todas tus decisiones sin juicios y poder aceptarte tal y como eres sin que me duela. En la medida que te acepto, me reconcilio conmigo misma, porque tú eres la semilla de donde parto y la que me permite desplegar todo mi potencial.

‘Mamá tu y yo somos una” ‘Mamá tu y yo somos una” ‘Mamá tu y yo somos una” Yo no soy más grande que tú, no debo sentenciarte. Tú eres el mar y yo el río que nace de ti.

La vida y la madre son más grande que uno y ante ello sólo queda aceptar y rendirse con la mejor disposición. Y así lo hago ahora.

Esto es un trabajo interno en el cual cada día te acepto en mi corazón con todos tus defectos y virtudes. Sin expectativas. Sin esperar que tú cambies, ni que lo veas, ni me lo reconozcas. Lo hago por mí y por toda mi descendencia.

Te honro y te respeto tal y como eres. Gracias por darme la vida. Honro tu vida tal y como ha sido. Honro mi vida tal y como es. No me quedo atascada en resolver tus problemas, te dejo con tus propias cargas porque sé que tú puedes con todas las circunstancias que has elegido en tu vida.

Me libero de todas las cargas tuyas que no me corresponden y quedo liberada para enfocarme en mi vida, en mis proyectos, en mis anhelos. Veo más allá, mi niña interior empieza a calmarse, ya no estoy sedienta de amor, cariño, reconocimiento, aprobación y atención.

Desarrollo mi amor propio y mi corazón se llena de júbilo. Sano cuando dejo de querer cambiarte. Mi energía ya no está en eso, estoy enfocada en vivir mi vida. La vida que me pertenece.

Puedo alejarte de mi vida, pero no de mi corazón. La madre y la vida van unidas, no existen la una sin la otra, tomar a la madre es tomar a la vida sin juicios y sin tapujos, es un Sí a la vida, es un Sí al cuidado, a la nutrición, ternura, amabilidad; es un Sí hacia un amor más grande por mí misma.

Te prometo que voy a ser una persona feliz; que voy a amarme más que a nada en este mundo y voy a disfrutar mi vida al máximo. Que siempre voy a rodearme de personas que me amen, me respeten, me valoren y me den mi lugar. Que creeré en mí y seré consciente de lo hermosa, talentosa y maravillosa que soy. Que voy a hacer mis sueños realidad desde mi más grande gozo, libertad, pasión y aprecio. Que viviré en abundancia, conectada con mi guía interior, tomando las mejores decisiones para mí.

Tomo la Vida. Te honro y te bendigo madre. Tú eres la grande y soy la pequeña. Te pido permiso para hacerlo diferente. Estoy lista para cambiar la historia de todo nuestro linaje y descendencia.

Madre me siento feliz de ser quien soy, me amo con todo mi corazón y disfruto inmensamente estar viva.  Gracias por traerme a este mundo.

Uno se expone a llorar un poco, si se ha dejado domesticar (Antonie de Saint-Exupéry)

Los adultos tienen que recuperar la rabia y frustración que sintieron de niños para desde ahí poder recuperar el amor. Entonces tendrán la verdadera libertad de su propio ser. Porque las personas llegan a la etapa adulta sin haberse desapegado emocionalmente de sus padres, sin haber perdonado ni sanado sus heridas de niño, arrastrando traumas y bloqueos….

Con este artículo y el anterior he querido compartir unas pequeñas nociones introductorias sobre el trabajo del niño interior, cuáles pueden ser las consecuencias de negarlo, los beneficios de ahondar en ello, recomendaciones de lecturas, enlaces de interés relacionados y algunas citas que me han parecido adecuadas.

Es fundamental para todo aquel que sienta la curiosidad o necesidad de introducirse en profundizar y cuidar a su niño interior, que se ponga en manos de un profesional bien preparado y formado en este campo. Aunque todos podemos aprender de un modo autodidacta, siempre recomiendo ponerse en manos de profesionales que tengan la preparación necesaria para dar un servicio adecuado a cada persona.

El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta (Pablo Neruda)

LECTURAS Y ENLACES RECOMENDADOS:

¡¡Hasta pronto!!

3 comentarios en “El Niño Interior (2ª parte)”

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